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domingo, 27 de noviembre de 2011

CAPITULO 6


Espere pacientemente hasta dejar de oír los pasos de las asistentas atravesando una y otra vez el pasillo y finalmente suspiré.
Aparte la sabana que me cubría y eche un rápido vistazo a mi pierna derecha. Marco me la había desinfectado y vendado como había podido al volver de nuestra pequeña aventura en el bosque. No se fue hasta que yo me hube dormido y al despertarme eche en falta su presencia. Era el único que me iba a contar algo acerca de la torre de Babel lo cual me hacía sentir cierta confianza.
Me puse en pie haciendo caso omiso a el agudo dolor sentí al apoyar el pie en el suelo y comencé a cojear hacia la puerta. Asomé la cabeza al pasillo. No había asistentas en la costa. Cerré la puerta de mi habitación con cuidado para no despertar sospechas y avance con paso firme hacia las escaleras siguiendo las indicaciones que me había dado Marco: la ultima puerta, las más alejada del ascensor. La abrí con cuidado aunque esta emitió un sonoro gemido que puso todos mis sentidos alerta. Gire la cabeza hacia el pasillo. Por suerte no parecía que nadie lo hubiese oído, pero no dude a la hora de cerrar la puerta detrás de mí con mucho más cuidado que la última vez.
Bajar unas escaleras con una herida cubriendo la mayor parte de tu pierna no es del todo un trabajo agradable... Cada escalón que bajaba era como si alguien me asestase una patada en la espinilla, pero intente controlar el dolor que sentía. "No es más que un sentimiento creado por tu cerebro" me dije, intentando recordar donde lo había oído antes pero sin resultado alguno, como siempre. Ya evitaba frustrarme al no poder acceder a un recuerdo, simplemente sabía que había cosas en mi cabeza que parecían estar "censuradas" y no había manera de hallar respuesta alguna a las cuestiones que presentaban... Hasta aquella noche.
Di gracias por solo tener que bajar un piso, pues me sentía incapaz de seguir descendiendo por aquellos escalones que parecían multiplicarse por cada uno que dejaba atrás. Aferrada a la barandilla conseguí llegar hasta el último y abrí la puerta del piso 32 orgullosa de haberlo conseguido. Al otro lado no había mas que otro pasillo, exactamente igual nuestro ; paredes y baldosas de un blanco inmaculado. La voz de Marco volvió a resonar en mi cabeza: " Una vez en el piso 32 atraviesa todo el pasillo y abre la única puerta que hay. Es fácil, no hay pérdida". Eche una rápida ojeada y no pude evitar esbozar una sonrisa de oreja a oreja al divisarla. Ahí estaba por fin, la puerta que me iba a llevar hasta la verdad.
Sentí como un escalofrío recorría mi espalda al apoyar la mano sobre el pomo de la puerta, el cual gire lentamente hasta finalmente traspasar el umbral detrás del cual me esperaba un rostro conocido que se volvió hacia mí nada más entrar.
- Menos mal que has llegado ya... Temí que alguna de las asistentas te hubiesen interceptado- exclamó sin demasiado entusiasmo.
-Ya... Es que bajar por las escaleras con esto,- señale a mi pierna con resignación- no es tan fácil como parece.
Me dedicó una mirada de complicidad acompañada de una tímida sonrisa.
- Bueno, ponte cómoda. Dijo señalando uno de los sofás que había en la sala.
El salón era enorme. El suelo y las paredes eran de madera de tono oscuro ambos decorados por elegantes alfombras y tapices que le dotaban de un aire medieval. Me quede maravillada observando la lampara de araña apagada que pendía del techo, así como la mesa de comedor estilo renacentista o la estantería de madera de roble que se erguía regia, plagada de libros de aspecto antiguo, todo bañado por la oscuridad de la noche.
-Este sitio es genial- exclamé emocionada-No sabía que hubiesen sitios así en la torre de Babel.
- ¡Y eso que aun no has visto la mesa de billar!- respondió sonriente.
Me senté en uno de los sillones de cuero individuales que había junto a la chimenea encendida, que era el único foco de luz que iluminaba la sala, y él se sentó enfrente mío.
- ¿Y bien? Pregunte ansiosa por despejar los interrogantes que me confundían.
Marco pareció pensárselo antes de responder con otra pregunta:
- ¿Que sabes?
- No más de lo que me ha contado Tessa; lo de las cámaras y lo de los chicos que había aquí antes que desaparecieron...
Al pronunciar estas últimas palabras el rostro de Marco se torno sombrío y pude ver como sus ojos se empañaban. El chico intentaba no llorar, pero ¿por qué?
- Marco... ¿estás bien?
Él pareció recuperar la compostura y alzo la cabeza como intentando sobreponerse a la realidad.
Supuse que había metido el dedo en una vieja herida, y fue por eso por lo que rápidamente cambien de tema:
- ¿Porque hay cámaras en las habitaciones? ¿Es que acaso nos vigilan?
-Constantemente- contesto muy serio mirándome a los ojos- no hay momento en el que no nos estén acechando tras las lentes de las cámaras, calculando cual va a ser nuestro próximo movimiento. Ese es su trabajo, observar y controlar.
Una idea acudió a mi mente, y me dispuse a escrutar la habitación con nerviosismo en busca de una cámara que pudiese delatar este encuentro nocturno lo cual pareció divertir a Marco.
- Tranquilízate, no pasa nada. Las de esta sala han sido desconectadas por nuestro topo.
-¿Topo? ¿Uno de ellos está con nosotros? ¿Por qué?
El chico dejo de mirarme a los ojos, evitando mi mirada como si temiese encontrarse con ella.
- Marco, contéstame. He venido en busca de respuestas.
- No debería decírtelo pero... Está bien...- él pareció meditar sus palabras con detenimiento pero finalmente lo soltó-Por pena. En concreto por pena hacia ti. Se puso en contacto con nosotros poco después de que te trajeran aquí.
-¿Pena? ¿Le doy pena?
-Dice que lo que te han hecho es mucho peor de lo que nos han podido hacer a nosotros nunca...
No le deje acabar la frase. Me daba igual la pena que le diese a aquel individuo. Lo único que quería saber era una cosa:
-¿Quien es?- pregunte secamente intentando esconder la angustia que sentía. Marco bajo la mirada como avergonzado.
- No puedo decírtelo... El insiste en que aun no lo sepas...
-¡¿Cómo puedes ser tan insensible?! ¡¿Me han hecho algo capaz de hacer cambiar de bando a alguien y me vienes con esto?! ¡No tienes excusa! ¡Eres peor que ellos!
Me gire hacia la puerta para salir de ahí. Me estaba ahogando en aquel salón y no podía soportarlo más...
Justo cuando estaba a punto de abrirla, la pierna herida se me doblo y no pude evitar desplomarme contra el suelo. Justo un segundo antes de que me golpease la cabeza, Marco me agarró con la misma fuerza con la que me había cogido la primera vez que nos habíamos visto y me tomo en sus brazos. Acurrucada en su regazo comencé a llorar estrepitosamente.
- Tranquila... Estoy contigo...- me susurró al oído.
Le mire a los ojos y pronto tuve que apartar la mirada. Me veía reflejada en los suyos y me daba pena. La misma pena que habría sentido aquel hombre como para querer ayudarnos a todos.
- Marco... ¿qué me han hecho?

lunes, 14 de noviembre de 2011

CAPITULO 5

- Estupendo, nos hemos perdido...-le recriminé al pájaro que me miro con sus ojillos negros como si no hubiese roto un plato en su vida lo cual me crispó aun mas los nervios.
- No, si en el fondo es mi culpa... ¿A quien se le ocurre perseguir a un loro?-exclamé, dejándome caer en la primera roca que vi. Estaba bastante cansada y hambrienta.
" Bueno... En el peor de los casos me podría comer al loro..." pensé mientras miraba a Poli con ojos golosos. Mi tripa empezó  a gruñir sonoramente, lo que confirmo al pájaro sus sospechas.
Él pareció captar mis intenciones porque comenzó a mover las alas con fuerza como para evitar que le convirtiese en la cena. 
- Tampoco te iba a comer de verdad. Eras mi ultimo recurso y ademas, seguro que sabrías a calcetín sucio. 
El ave pareció calmarse un poco. Me impresionó la capacidad de entendimiento que tenia, o a lo mejor era simplemente el instinto de supervivencia...
Suspiré.  Todos aquellos arboles parecían iguales y no había manera de encontrar la dichosa salida. Tome un palo del suelo y comencé a dibujar en la tierra un rudimentario gráfico que representaba el bosque.
- Si nosotros hemos entrado al bosque por ahí.. Y ahora estamos aquí, quiero decir que tenemos que ir hacia la derecha, llegar al árbol ese gigante y... ¡Poli no!- el pájaro se habia posado delante de mi,
borrando mi querido mapa con sus patas- Genial, ahora si que vamos a morir. Buen trabajo pollo. 
 
De pronto oímos un ruido de pasos en el bosque. Poli se asustó y en menos de cinco segundos ya estaba subido en mi hombro de nuevo. Yo también me había sobresaltado y poniéndome en pie dando un  brinco agudice el oído, esperando volver a oír algo.
Ambos permanecimos inmóviles varios minutos, en silencio absoluto. Justo cuando iba a relajar la postura y llamar a Poli gallina, oímos el sonido de algo partiendo las ramitas caídas de los arboles con los pies. 
Comencé a sentir como un escalofrío me recorría la espalda. Los pasos se acercaban a nosotros peligrosamente. 
" Vale, tu no te pongas nerviosa. Relájate, seguro que es una ardilla o un conejo" pensé intentando tranquilizarme, pero sin resultados. Las ardillas no hacían tanto ruido al andar... Sentía el corazón a punto de explotarme.
El pánico se apodero de mi, y eche a correr en dirección contraria a donde  procedían los extraños sonidos y  Poli comenzó a volar siguiendome. Al parecer tampoco se quería quedar a comprobar que era aquel bicho.
Apenas habíamos corrido unos metros cuando nos dimos cuenta de que fuese lo que fuese lo que nos perseguía había apretado el paso.
Las piernas me dolían a horrores, pero por lo menos el hambre que sentía unos minutos antes fue sofocada por los efectos de la adrenalina.
Frenamos en seco unos minutos después de dejar de oír los pasos detrás nuestro. Me apoyé en un árbol. No podría correr ni un minuto mas. 
Mientras intentaba dejar de respirar agitadamente mire a mi alredor para asegurarme de que Poli estaba bien, el cual se encontraba apoyado en la rama de un árbol observadome desde las alturas.
- Creo que lo hemos despistado... Menos mal... 
De pronto Poli comenzó a agitar sus alas como antes, a la vez que oí un crujido justo detrás de mi. 
No me dio tiempo a reaccionar. Una mano me aprisionó fuertemente la boca, y el otro brazo me agarró del tronco imposibilitando cualquier movimiento. 
Comenze a dar patadas a mi agresor, el cual no aflojo la presión con la que me agarraba. 
- Porfavor baja la voz... No grites...
Pasaron varios segundos de incertidumbre hasta que deje de golpearlo y al final, exhausta me rendí. 
-¿Vas a gritar?-preguntó a lo que conteste mintiendo,  negando con la cabeza.
Comenzó a disminuir progresivamente la fuerza con la que me oprimía hasta que me conseguí liberar totalmente de él.
Mi atacante no era mas que un chico, de una edad aproximadamente igual a la mía, pero eso no me tranquilizaba para nada...  
- No me tengas miedo-dijo dando un paso hacia mi, a lo que respondí dando otro hacia atrás. Sabía que él podía ver el miedo en mis ojos e intente parecer mas dura adquiriendo una postura de defensa. 
-¡No te acerques a mi! ¡¿Quien demonios eres?! 
- Tranquila... Me llamo Marco y no voy a hacerte daño.
Con que aquel era el famoso Marco. Si pretendía caerme bien después de aquel susto lo tenia claro...  
-No quería asustarte, pero es que esta prohibido estar aquí...
Enaque una ceja. Me acababa de fijar en que el chico tenia un libro a los pies que seguramente se le habría caído al atacarme por la espalda. 
- Si esta prohibido...¿ que haces tú aquí?
Marco titubeó, pero consiguió articular una respuesta muy poco convincente: 
 
- Yo... Te estaba buscando... 
 
-¿Te crees que soy tonta?¡ Estabas leyendo! ¡Tu tampoco deberías estar aquí! Le grité. 
 
- ¡Vale, es verdad pero por favor no grites!- exclamó en voz baja.
Me calmé un poco. Sabia que no iba a conseguir nada si continuaba hablando tan alterada como estaba... Le mire como esperando una explicación. 
 
- Ahora no hay tiempo. Has echo demasiado ruido¡Tenemos que salir de aquí ya!
 Se echo a correr agarrándome de la mano y  conduciendome por el bosque. Parecía que no era la primera vez que aquel chico estaba ahí.
Se sabia el camino de vuelta a la perfección. Sorteamos los arboles los cuales por poco me trago en varias ocasiones, hasta que la raíz de uno de ellos
me hizo tropezar y caer de bruces y golpearme la cabeza contra el suelo. Marco dejo de correr para arrodillarse a mi lado. 
 
-¿Estas bien?- me preguntó preocupado.
Intente incorporarme, y empezé a sentir como un fuerte dolor comenzaba a extenderse por mi pierna, como si tuviese una llama quemandome por dentro.
Me habia rasgado el pantalón dejando entrever una horrible herida que me ocupaba la mayor parte de la rodilla. 
 
- No... No puedo andar...
Él no se lo pensó dos veces antes de elevarme y subirme a su espalda para seguir corriendo. 
Tras dejar el bosque atrás y volver al cruce de caminos, me deposito suavemente en el borde de la fuente. 
 
- Esa herida tiene mala pinta...- dijo Marco mientras se rompía las mangas de la camisa y las utilizaba a modo de vendas. 
 - Marco... Necesito respuestas... 
 - Creeme... Lo se. Esta bien. A medianoche en el salón del piso 32. Baja por las escaleras ¿vale? 
 

CAPITULO 4

Tessa me agarraba fuertemente del brazo, como si temiese que me fuera a caer de un momento a otro. No sabia donde estábamos, ni donde nos dirigíamos, pero aquel paseo estaba siendo bastante agradable. 
Por lo menos ya no tenia las piernas entumecidas.Atravesamos  el pasillo donde estaban nuestras habitaciones y nos subimos al ascensor de cristal. 
Una vez dentro la chica pareció relajarse un poco y disminuir la fuerza con la que me cogía del brazo, creyendo sostenerme. Yo podía  valerme por mí misma perfectamente, aunque ella parecía empeñada en creer lo contrario.
 
-¿No estas nerviosa 2024? ¡Vas a ver los jardines de la torre por primera vez! ¡Yo estaría temblando de emoción!
 En realidad la idea la tuvo la doctora Kreig, la cual nos mando un mensaje a nuestros respectivos ordenadores y apenas unos segundos después me encontraba vestida, calzada y con Tessa arrastrandome por el edificio.
 Yo no iba a poner impedimentos al plan. A fin de cuentas, lo único que quería era salir de la cama y no volver a tener que entrar en el IT en mucho tiempo...
 
El ascensor fue decelerando  poco a poco hasta detenerse en seco, terminando el proceso con un sonoro pitido. 
-¡Planta uno! ¡La nuestra 2024! 
 
Tessa me agarró de la mano y tiró fuertemente de mi hasta sacarme de elevador.
 Otro corredor de paredes blancas  se extendía  frente a nosotras, y al final del todo, una gran puerta de cristal translucido que apenas dejaba entrever que guardaban detrás, con un cartel en ella que rezaba: JARDINES. 
 
- Vas a ver...-dijo Tessa aprisionado el picaporte, guiñándome un ojo con expresión de complicidad. Lo giro lentamente dotando de aun mas misterio lo que fuera que estaba ahi, para finalmente abrir la puerta.
 
Quede momentáneamente cegada hasta que me acostumbré a la luz, y  poco a poco una perfecta armonía de colores  nació ante mis ojos dejándome maravillada por la belleza del entorno.  
Di un paso tímidamente, y me adentre en aquella especie de paraíso vegetal, y nada mas salir una leve  brisa cargada de un suave aroma a hierba fresca.
 Me envolvió haciendo despertar en mi una extraña sensación de haber estado ahí  antes...
Un manto verde cubría el suelo hasta donde me alcanzaba la vista, atravesado por un camino de gravilla que se ramificaba formando un verdadero laberinto por el que nos dispusimos a andar.
 "Espero que Tessa se sepa el camino..."pensé un poco asustada observando la inmensidad de aquella explanada.
Apenas habíamos caminado un poco cuando  pude divisar una fuente, formada por un conjunto de figuras talladas en mármol blanco que representaban
 a unos hombres levantando una esfera que se asemejaba al mundo.
Me senté en el borde mientras cerraba los ojos, dejando que el sol acariciase  suavemente mi piel. No pude evitar esbozar una sonrisa. 
Por un momento me olvide de que estaba en un lugar desconocido, y de que ni siquiera sabia que estaba haciendo ahí. 
Olvide que no me acordaba de mi vida antes de haber despertado en aquella cama y me sentí feliz...
De pronto un ave de vistoso plumaje se acercó a nosotras para después posarse  sobre el hombro de Tessa, que recibió al animal con una radiante sonrisa.
- Poli, dile hola a 2024.
El pájaro pareció pensárselo, pero transcurridos unos segundos abrió el pico y para mi sorpresa, comenzó a hablar:
-¡Hola 2024! Ven a jugar¡2024 hola!
- Ho.... Hola...-respondí al pájaro. Aquella situación me pareció tan ridícula que no pude evitar ruborizarme. Estaba hablando con un loro...
 
Tessa al ver mi expresión de desconcierto comenzó a reír de manera tan estrepitosa que hizo que me enrojeciese aun más.
 
-¡Tienes que ver tu cara!-dijo aun entre carcajadas, mientras intentaba calmarse sin apenas resultado alguno- Este es Poli, nuestra mascota
 ¡ No sabes cuanto tuvimos que rogar a la doctora Cris para que nos lo comprase! 
 Es como nuestro pequeño tesoro, ¿verdad Poli?
- ¡Verdad, verdad! ¡Hola 2024, hola!
 
Voló del hombro de Tessa al mío, lo cual por poco me provoca un ataque al corazón. Cerré los ojos con fuerza como esperando que de un momento a otro me picase en la cara pero nada de aquello ocurrió.
 Poli permaneció sobre mi hombro apenas inmutable. Relaje la postura un poco pero sin aun estar cómoda con un loro sobre mi.
 
-¡Pero si Poli no te va a hacer nada!- exclamo Tessa, siempre sonriente. Parecía aun mas radiante de lo normal y se notaba que en aquel lugar sentía cómoda.
 Acaricie tímidamente el plumaje de Poli, el cual giró la cabeza de golpe hacia mi. "Este es el fin. Despidete de tus ojos" me dije a mi misma, pero para mi sorpresa aquella vez 
tampoco me atacó, si no que se me quedo mirando fijamente  hasta que volví a acariciarle. Lo cierto es que era de un tacto bastante suave y resultaba hasta agradable. 
Suspiré. Aquel día estaba resultando entretenido, pero la paz y la tranquilidad siempre duran poco...
Un pitido procedente de la muñeca de Tessa nos sobresaltó a los tres. La chica comenzó palidecer a la vez que miraba su reloj.
 
-¡Se me ha olvidado por completo la sesión en la cámara del sueño!- exclamó la chica a la vez que echaba a correr de vuelta a la torre. 
 
-¡Tessa! ¡¿Que hago yo mientras?!-la grité asustada ante la perspectiva de quedarme sola, pero ella ya estaba demasiado lejos como para oirme. 
 Sinceramente, no me apetecía ni lo mas  mínimo volver a la torre. No podría volverme a enfrentar con el IT sin salir otra vez perdiendo y ademas no tenia porqué volver aun.
Eche un vistazo a mi alrededor para darme cuenta de que me encontraba en un cruce de caminos. Tomando la dirección norte  podría llegar a una especie de bosque 
que se erigía regio y solemne, pero a la derecha había un edificio que me llamo la atención. Parecía un invernadero.
Apenas tuve que elegir, porque Poli  emprendió el vuelo hacia el bosque.
 
-¡Poli no te vayas!-exclame al tiempo que me ponía de pie y corría tras el ave- ¿Donde vas?
 
- ¡ Explorar! ¡Hola,2024,hola!
No iba a a permitir que el animal me dejase atrás, y pese a llevar una semana en la cama, corrí como nunca lo hube echo antes para ser engullida por aquel mar de  frondosos arboles.
 
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

CAPITULO 3


-Me alegro de que estés mejor- exclamo la chica, sonriendo de oreja a oreja- He de reconocer que me tenias un poco preocupada.

 

- Ya... Fue un pequeño susto, pero ahora estoy bien del todo.

Hice un amago de levantarme de la cama, pero Tessa me agarró fuertemente del brazo haciéndome volver a la posición inicial.

-Ni se te ocurra. Las asistentas me han dicho que lo intentarías, pero no pienso dejarte. Aun estas demasiado floja como para levantarte.


Sonreí. Con que ya sabían que lo iba a intentar... Interesante. Aquello  produjo en mí un fuerte sentimiento de satisfacción.Por lo menos sabían que no iba a ser fácil de controlar.
 
-Anda 2024, come algo y puede que esta tarde puedas salir a dar un paseo por los jardines.

 A aquella chica parecía que le habían tatuando una sonrisa en la cara. 
Su permanente buen humor me crispaba los nervios y además estababa aquella estúpida manera de hablarme...Odiaba ser 
tratada como una niña desvalida, pero no podía hacer nada al respecto. Suspiré resignada y miré a través de la ventana. 
El sol brillaba con fuerza, y pude ver una bandada de pájaros,que seguramente escapaban del frío, 
atravesando el cielo, de un azul brillante y hermoso.

 
- ¡Hace un día precioso! Exclamo la joven, que se levanto de un salto del lado de la cama donde estaba, para acercarse mas a la ventana. 
  De golpe una gran duda me asaltó:

- Tessa... ¿Cuantos somos en la torre de Babel?

Ella pareció pensárselo detenidamente pero al fin formuló una respuesta sin apenas darse la vuelta.

 
-Pues ahora creo que somos cinco. Bueno... A Maya y a Zach los has conocido ya ¿no?- asentí- bien, pues tan solo te queda por conocer a Marco.   
¡Ya veras como te cae bien! Tiene un acento italiano que resulta encantador, aunque su principal defecto es que esun chico muy tímido, demasiado quizá...

Algo en su respuesta me pareció inquietante, dejando a parte a Marco y su problema de timidez.

 
-¿Como que "ahora"? Quiero decir que si antes había mas gente como nosotros.

 
Tessa se volvió de golpe y evitó mi mirada por un segundo, para después clavar sus ojos pardos en los míos. Su semblante pareció tornarse sombrío y misterioso, dejando entrever algo en ella que jamás podría haber imaginado e
 imposible de expresar con palabras.¿Dolor quizá? No, era algo mas que eso...

-Mira 2024, se que eres nueva y que tienes muchas preguntas pero hay cosas que están mucho mejor en la oscuridad, y hazme caso, 
aquí la ignorancia jugará en tu favor mas de una vez-soltó hablando en un susurro, de manera que tan solo yo podía escucharla.

Me quede completamente paralizada. Mi expresión había de ser bastante cómica, pero  es que aquello si que no me lo esperaba...

 

-¡Venga! ¡Comente eso o no podremos ir a conocer a Marco! Exclamó de golpe, sonriente de nuevo, interrumpiendo el incomodo silencio
 que se había producido después de haber escupido aquellas  palabras.

Ni me lo pensé. Tome rápidamente el tenedor y comencé a engullir la comida hasta haber dejado el plato reluciente.¿Porque había dicho todo aquello? Tessa parecía una persona insufriblemente alegre...
 Quizá no fuese mas que una máscara de felicidad, que mantenían oculta su verdadero yo...De pronto, comenzó a acercarse a la cama con paso firme. Cuanto mas cerca la tenía, 
mas rápido me latía el corazón. 
Ocupó el lado d la cama que había abandonado antes y se quedo un rato observándome para luego susurrarme al oído:

- Se por lo que estas pasando... Yo también fui nueva ¿sabes? Se que quieres respuestas pero ninguno de nosotros las tenemos. Quizá algún día... 
Pero mientras tanto lo más sensato que puedes hacer es no buscarte problemas. Y no hables de esto con nadie ¿vale? ten siempre presente que nos vigilan.

¿Que nos vigilaban? Un escalofrío me recorrió la espalda. Tessa giró la cabeza disimuladamente hacia una de las esquinas que 
unían el techo con la pared y ahí, apenas pude ver tras mucho forzar la vista, una especie de lente. Una microcámara... 

- Bueno 2024...Ahora creo que me voy a ir a mi habitación un momento, y dentro de un rato pasare a buscarte para que te de el aire. Anda, descansa un poco-dijo dedicándome 
una ultima sonrisa ates de que desapareciese detrás de la puerta de mi cuarto. 

¿Quien hubiese dicho que Tessa, la chica mas alegre que había conocido por aquel entonces,escondía una mente clara y calculadora detrás  de aquella capa de infantil felicidad?
Definitivamente, en la torre de Babel nada era como parecía ser, y todo ocultaba una verdad secreta, verdades que estaba dispuesta a descubrir. 
No importaba cuando tardase, ni lo que tuviese que hacer. No permanecería en la ignorancia por mucho más tiempo.Cambie de postura e intente conciliar el sueño, pero todo aquello me superaba.
 Mi mirada recorrió toda la habitación y se detuvo en aquella pequeña lente vigilante. ¿Porque nos observaban como si fuéramos meros animales en experimentación? 
Me giré, dando la espalda a la cámara.Toda la información recibida aquel día no creaba más que  interrogantes sin respuesta que me impedían dormir en paz.
Cerré los ojos cansada y trate de ordenar mis ideas, dejando que las dudas fueran despejándose en mi mente una a una,difuminándose en mis pensamiento.
Estaba a punto de caer rendida y ser mecida en los brazos de Morfeo, cuando una última idea me asaltó. 

"Ahora somos cinco" Pero entonces... ¿que había pasado con los chicos que estaban aquí antes?

CAPITULO 2

-¡Vamos niña! ¡Despierta de una vez!
 

Alguien me estaba zarandeando de un lado a otro con  brutalidad. Podría haber abierto los ojos, pero sinceramente, no quería despertarme. 
Me encantaba aquella sensación de ingravidez que se siente tan solo cuando uno esta dormido, así como su estado intemporal. Podría 
decirse que me encontraba entre el mundo de los sueños y la realidad. Sentí como las manos que me agarraban me soltaban de golpe. 

"Paz" pensé. Me acercaba al estado de sueño profundo cuando de golpe fui arrastrada al mundo real por una potente bofetada. Abrí los ojos
de golpe y me lleve la mano izquierda hacia la  dolorida mejilla. Estaba confusa a la par que enfadada. ¿Acaso no podían despertarme suavemente? 
Busqué al culpable con la mirada mientras terminaba de ordenar los pensamientos. Me encontraba tumbada en el suelo del laboratorio numero uno 
rodeada por científicos que me miraban con expresión ausente. Entre todos pude distinguir la faz de la doctora que me miraba ceñuda mientras  se frotaba la mano derecha.
Por lo menos ella también se había echo daño.

- ¡Ya era hora! ¡Llevas casi dos horas durmiendo la mona! 
 

Nada mas terminar de articular la frase los demás científicos se alejaron uno a uno y volvieron a sus respectivos monitores olvidándose por completo de mí. 
Hice un amago de incorporarme, pero sin resultados, sintiendo aun la gélida  mirada de Kreig.
 

-Parece ser que hubo un pequeño problema con respecto a la anestesia y te inyectaron demasiada. No te preocupes, esto no volverá a pasar, y el responsable será despedido-dijo entrecerrando
los ojos,para después adquirir otra postura mas relajada- Parece ser que ni siquiera puedes soportar la dosis normal, algo que ya deberíamos haber previsto.¡Ah! y  yo que tu no me
incorporaría tan rápido. Deberías sentirte algo mareada.
 

Ojala solo me hubiese sentido mareada. Las piernas y los brazos me pesaban como si estuviesen hechos de plomo, sentía un palpitante dolor de cabeza  y apenas podía articular palabra. 
Parecía como parte del mismo suelo, fundida en su superficie de frío mármol.

- Ya tenemos suficientes muestras por hoy. Te recomiendo que salgas un rato fuera y descanses. Sinceramente, tienes un aspecto horrible.
 

¿Aspecto horrible? Seguro que la doctora no sabia lo que era aquello. De pronto las puertas se abrieron y dos asistentas entraron, para detenerse al lado de la puerta esperando órdenes. 

- Llevadla a su habitación y que descanse, ¡Y por el amor de dios que alguien le de algo de comer! ¡¿Como va a aguantar la dosis de anestesia si esta famélica?!- ordenó Kreig y
se giró hacia los científicos,como exigiendo algo. 

Uno de aquellos personajes, de unos veinte años se acerco a ella y le tendió algo. Apenas pude ver de qué se trataba porque las asistentas me agarraron de un brazo cada una y me elevaron.

-¿Puede la señorita caminar?- me preguntó una. Intente articular un no, pero no pude, emitiendo un sonido parecido a un bufido.
 

- Me lo tomare como una negativa. Dijo sonriendo, mientras ella y su compañera me transportaban hasta la puerta. Mientras introducían  la clave, me gire torpemente y pude 
observar al chico de antes, que mantenía una  animada conversación con Cris Kreig.  Aquella fue la primera vez que la veía sonreír, como hipnotizada por la palabras de aquel joven.
¿Es que acaso había algo entre ellos dos? Les observé detenidamente. Si, parecían tener mas o menos la misma edad y supuse que debido al trabajo debían de pasar mucho tiempo juntos, 
pero aun así la doctora no parecía  una mujer fácil de contentar...
 Él tenia un cabello rubio ceniza, era de una palidez extrema, lo cual  hacia resaltar el penetrante verdor de sus ojos, los cuales  por un instante se cruzaron con los míos.
¿ Porque sentía aquella horrible sensación de haberle visto en alguna parte? Alarmado, bajó rápidamente la mirada como avergonzado, escondiendo un delatante sentimiento  de algo 
parecido a la culpabilidad  para volverse a concentrar en las palabras de la doctora, mientras las asistentas me sacaban de la sala. 
 

El camino de vuelta a la cama se me hizo francamente corto, en parte debí a la gran cantidad de anestesia que corría por mis venas.  Tengo un recuerdo algo borroso de aquello,
pero podría jurar que atravesamos el pasillo y nos subimos en el ascensor para llegar a la planta donde se encontraba mi  habitación. 

De pronto, de una de las puertas situadas relativamente cerca de la mía, de cuya existencia ni me había percatado aun, salió una chica de tez y cabello color chocolate. 
Reconozco que no es muy normal encontrarse a dos asistentas medio arrastrando a una persona, pero su cara era todo un poema. Al ver la expresión de la joven una de las
asistentas se apresuro a aclarar la situación.

-¡Oh! Buenas noches señorita Tessa.-"¿Tessa? Bueno saberlo" pensé - Ha sido su primera sesión con la IT y parece ser que esta un poco débil- dijo sonriendo mientras me
vigilaba por el rabillo del ojo.
¿La primera sesión? ¿Es que acaso ni nombraba el error cometido con respecto a la anestesia?
 

- Ah bien entonces...-exclamó bastante aliviada- creo que iré mas tarde a hacerla una visita ¿esta bien?

-¡Claro! Estoy segura de que la encantara tener compañía - contestó la otra.

Vale. Una cosa es que no pudiese hablar y otra que una asistenta me hiciese de relaciones públicas, pero no podía hacer mucho para rebelarme asíque me dejé arrastrar resignada. 

No me explicaba como podía confiar tan ciegamente en la palabra de una de aquellas muñecas, vestidas igual y de facciones idénticas. 
Saltaba a la vista que no eran de fiar. Aquella Tessa había de ser una ingenua, demasiado inocente como para ver el brillo artificial de sus ojos,
que intentaban disimular a través de radiantes sonrisas y amables palabras. 

Aunque sabia que mi odio hacia ellas era irracional, pues siempre se habían comportado bien conmigo(a excepción del incidente del baño),
había algo en el fondo de mí que se estremecía cada vez que veía una de sus faces perfectas, y no supe explicar porqué. Bostecé. Lo mejor dejar dejarlo todo para otro momento.
Demasiadas emociones por un día.
 

  Nada mas encontrarme en mi mullida cama, arropada por la fina sabana de algodón y envuelta en una manto de oscuridad, mis ojos comenzaron a cerrarse lentamente
hasta que al fin puede dormir. 

miércoles, 31 de agosto de 2011

CAPITULO 1

Nada mas abrir los ojos, me quede un rato mirando al techo mientras pensaba. Había tenido un sueño bastante extraño, cuyo recuerdo aun rondaba mi mente. Me removí en la cama e intenté
 volver a dormir pero sin resultados. No, aquel no había sido un sueño normal, al menos jamás había tenido uno tan vivido y real, que yo recordase. Pero lo veía todo confuso, como si hubiese
 un telar cubriendo su recuerdo, un muro infranqueable entre él y yo. 
Sin más dilación me levante de la cama de un salto, lo que provocó en mí un posterior mareo, que hizo que me tuviese que agarrar a la cabecera. Casi todos los músculos de mi 
cuerpo estaban entumecidos,  así que cuando estiré los brazos y las piernas se oyó como una melodía de crujidos y tirones provocados por articulaciones colocándose en su lugar.
 Apenas deje escapar una exclamación de dolor cuando intente girar la cabeza y sentí como las vértebras superiores de la columna se me retorcían provocándome agudos pinchazos en la zona del cuello. 
Después de aquello, avancé con paso firme hacia el baño. Me asee rápidamente aunque de manera concienzuda y me mire en el enorme espejo que colgaba de la grisácea pared. 
Estaba muy pálida, de aspecto un poco enfermizo pero aquello no me preocupó y me vestí con la ropa propia de la torre: camiseta y pantalones blancos. 
Intente peinarme, pero tenia el pelo muy enredado, como si llevase semanas en la cama. Al rato desistí haciéndome un cómodo moño. Nada mas salir del baño oí como la puerta de metal que
 aislaba mi cuarto del pasillo se abría. Una asistenta, de las decenas de ellas vestidas igual y de facciones similares entró en la sala con una bandeja llena de lo que era mi 
desayuno: un zumo de naranja, un kiwi, y una tostada con mermelada por encima.
- ¿Se encuentra la señorita con fuerzas para desayunar? Preguntó, mirando con unos inexpresivos ojos, a la par de inquisitivos.
-Si, por favor. Hoy estoy hambrienta. Dije sin apartar la mirada de su falsa sonrisa. Dejó la bandeja encima de la mesita de noche y se giro hacia mi rápidamente.
- Tengo  el deber de anunciarle que hoy se llevara a cabo un evento muy especial: Tendrá usted la suerte de conocer a sus nuevos compañeros durante su estancia en la torre de Babel,
 y se alegrará saber que todos tienen una edad similar a la suya. Confío en que congenien bien. Buenos días.- Dijo la asistenta y dando pequeños pasitos salió de la habitación, cerrando la puerta
 tras de sí. 
"¿Compañeros? Estará bien tener alguien con quien mantener una conversación interesante." pensaba mientras engullía el desayuno. 
Sabía que las asistentas no vendrían a por mi hasta dentro de una hora, asíque decidí encender el ordenador táctil. Una ventana de color azul se abrió de golpe, seguido de una molesta y aguda
 melodía. 
  Un nuevo juego seguido de un mensaje de voz procedente de una tal doctora Kreig. 
- Mensaje a 2024- esa debía de ser yo- Este nuevo juego ha sido especialmente diseñado para ti y tus compañeros por los técnicos de la compañía con el fin de hacer mas ameno vuestro tiempo
 de ocio.
 Consta de un modo multijugador, con el cual podrás conectarte  con los otros chicos que también se encuentran en la torre de Babel e intercambiar opiniones y hablar a través del chat que
 tiene incorporado. 
Si tiene alguna pregunta relacionada con el juego le ruego que se lo haga saber a las asistentas que resolverán sus dudas encantadas. 
Un cordial saludo. La doctora Cris Kreig.
Enarqué la ceja derecha sin dejar de mirar la pantalla. Seguido del mensaje se encontraba un horario que indicaba donde debía estar a cada hora del día junto con un mapa de las instalaciones,
 los cuales fueron escupidos por la fotocopiadora que se encontraba al  lado del ordenador.
 En cuarenta minutos había de estar el laboratorio número uno, que se encontraba en la planta inferior. 
- Tengo tiempo de sobra- Pensé en voz alta y me dispuse a abrir aquel nuevo juego que la doctora me había enviado. Puse mi dedo dos veces sobre el icono, y otra ventana azul se abrió en mi ordenador. 
La aplicación tenía dos opciones de juego: individual y multijugador. Pulse individual. He de reconocer que aquello enganchaba. Al principio habías de elegir personaje entre  el duende astuto, la arquera mágica,
 el guerrero dragón, el bárbaro vikingo y la princesa hechicera. Ni el guerrero dragón ni la princesa hechicera estaban disponibles asíque elegí a la arquera mágica y me dejé envolver por aquel extraño mundo. 
Mi primera prueba consistía en salvar a un niño que estaba a punto de ser devorado por un troll de piel de sapo y ojos inyectados en sangre.
 Y así permanecí, inmersa en el juego durante treinta y cinco minutos, hasta que la alarma  del reloj del ordenador me arrancó del trance, a lo cual respondí con una maldición. La estúpida maquina tenia razón
 y si no partía ya llegaría tarde a lo que fuera que fuese que había en el laboratorio. De pronto la puerta se abrió y vi entrar a otra asistenta en mi habitación.
-Señorita, debe salir ya hacia el laboratorio numero uno. Si usted quiere la acompañare para que se aprenda el camino- dijo con su dulce pero monótona voz. 
- Si, pero antes debería ir al baño...
- Insisto en que debemos irnos ya-me cortó la asistenta. A lo que yo respondí con un gruñido. Necesitaba ir al baño y punto. Lo del laboratorio podía esperar a que saliese. Sin mirar a la asistenta
 que no apartaba los
 ojos de mi, me dispuse a entrar en el aseo. Cerré la puerta con llave tras de mí, y oí al otro lado una vocecilla que no parecía cansaras de repetir lo mismo:
-Señorita, salga del baño por favor. Después de que lo repitiese como unas veinte veces se produjo un ansiado   silencio entre nosotras, interrumpido por la insistente asistenta cuyas palabras jamás olvidaré:
- Señorita o sale de ahí ya, o tendré que entrar a por usted.
¿Me acababa de amenazar? No, no podía haber dicho eso, pero por si acaso, respondí con impertinencia.
- Si te crees que vas a poder moverme de aquí lo llevas claro... 
De pronto oí como el pestillo de la puerta se abría y vi atravesar el umbral  la figura de la enfadada asistenta que me agarró fuertemente del brazo. En la actualidad sigo dando gracias porque ya hubiese terminado.
 Aquella mujer me estaba arrastrando fuera del baño, y poseía una fuerza que jamás hubiese podido imaginar en alguien de complexión débil como ella. 
No me soltó hasta que no estuvimos en el enorme ascensor que había en medio del largo pasillo.
-¡Pienso informar a tus superiores de esto!- grité indignada.
-Mis ordenes eran claras y precisas: llevarla como fuese al laboratorio numero uno, y así lo he echo. No creo que mis superiores tengan queja alguna de mi trabajo, señorita.- dijo con un deje de ironía en su voz. 
La estuve maldiciendo mentalmente hasta que el ascensor paro en seco, y sus puertas se abrieron.
La asistenta me volvió a agarrar del brazo, conduciéndome por un largo pasillo, hasta que me soltó frente a puerta que tenia una pequeña placa metálica que rezaba: laboratorio numero uno. 

- Ya hemos llegado- dijo mi acompañante mientras introducía a una velocidad pasmosa la contraseña que nos permitiría entrar.
Aquella sala era como un paraíso de tecnología. Había monitores por toda la habitación, controlados por ataviados científicos de bata blanca. También había una gran cantidad de maquinas cuyo funcionamiento
 aun desconozco. En el centro, descansaban cinco grandes aparatos idénticos de un gran tamaño y aspecto complejo de los cuales dos de ellos emitían una potente luz azul. De repente oí una voz detrás de mí, 
que me resultó terriblemente familiar.

- Bienvenida, 2024- dijo la doctora Kreig mirando de arriba a abajo- Este es el laboratorio numero uno. Una de las salas mas importantes de la torre de babel, así como el lugar donde se obra la magia.
¿Magia? Aquello se volvía mas extraño por momentos. Para empezar la doctora no parecía para nada una científica, mas bien una modelo de una famosa firma de ropa:  era alta, esbelta y
 de una belleza abrumadora.
 Llevaba puesta una bata blanca, que apenas dejaba entrever debajo una camisa  básica, unos elegantes pantalones negros y unas botas del mismo color.
 Tenia el azabache cabello recogido en un moño, del cual no se le salía ni un pelo (a diferencia del mío) y escondía sus penetrantes ojos azules detrás de unas gafas de pasta negra.
- Veras, aquí es donde llevamos a cabo los experimentos más importantes. Espero que hayas recibido el horario que te envié.- dijo mirandome inquisitivamente, a lo que contesté asintiendo
-Excelente pues ya solo falta
 una cosa. Agradecería que te subieses la cremallera del pantalón.
Mire hacia abajo ruborizada. Con las prisas de la asistenta ni me había dado cuenta de que tenía la bragueta del pantalón abierta. Subí la cremallera rápidamente mientras aquella mujer esbozaba una sonrisa burlona.
De pronto una de las maquinas que desprendía aquel azulado fulgor comenzó a emitir unos agudos pitidos. 
- Experimento concluido- rezó la artificial voz de la maquina.  La parte de arriba del aparato se plegó, haciendo que mi curiosidad aumentara por momentos. 
- Oh, que oportuna- dijo Kreig sin alterar lo más mínimo su tono de voz, pero yo apenas la hice caso, manteniendo mi  atónita mirada en lo que salía de la maquina: una joven de pelo rojo como el fuego. 
Se levantó con toda naturalidad, como si fuese normal ser expulsada por un artefacto así, y se dirigió a mí con una despampanante sonrisa perfecta.
- ¡Hola! Tú debes de ser la nueva. Soy Maya o 4779, como prefieras. Un placer conocerte al fin.- dijo estampándome un beso en cada mejilla. 
La chica sonrió ante mi sorprendida mirada.
- Confundida ¿verdad? Si, a todos nos pasa eso cuando llegamos, pero no te preocupes. Te acostumbraras. 
¿Acostumbrarme a ser engullida por una maquina de esas? No, gracias. Maya se giro de golpe hacia Kreig. Su semblante se torno mas sombrío, como si la odiase con todo su ser.
- Doctora, ¿No debería salir Zach también?
La mujer apenas la miró, y dio la orden a los científicos de sacar a el tal Zach de la maquina. Después se dirigió a mi.
- Te preguntaras que son estas cosas ¿no? Pues bien, los chicos la han bautizado como cámara del sueño pero su verdadero nombre es IT. Inductor de trance. 
Lo utilizamos para tomar muestras de sangre 
o bien  para inyectar la medicación, mientras que el sujeto permanece en un estado parecido al sueño. De ahí que los chavales  la llamasen así.
Mientras la doctora hablaba otra figura emergía de la IT encendida, pero esta vez se trataba un chico, de aproximadamente un año mas que yo. También se acerco a mi curioso, 
pero sin la misma efusividad con al que Maya me hacia recibido.
-Hola, soy Zach- exclamo, sonriente.
- Yo soy 2024-respondí tímidamente mientras le estrechaba la mano.  La verdad era que el chico era bastante atractivo. Tenía los ojos de un tono verde claro y el pelo de color chocolate.
 La camiseta blanca le marcaba su fuerte tórax que delataba su complexión atlética. Tras aquello se quedo mirando fijamente a Maya y ambos intercambiaron unas significativas sonrisas. 
-Muy bien. Ahora que ya habéis terminado con las presentaciones, podemos empezar. Maya y Zach, os podéis retirar. 2024, ven conmigo por favor. 
La doctora me guió hacia un IT mientras aquellos dos salían por la puerta, y aunque lo vi con el rabillo del ojo juraría que iban agarrados de la mano
- Sigue mis instrucciones al pie de la letra ¿entendido? Muy bien. Ahora la maquina se abrirá, no te asustes.
 Dicho y hecho. La parte superior se plegó, permitiéndome observar el interior del IT. Dentro había como una especie de esqueleto metalizado, sumergido en algo parecido al agua pero de un
 brillante color mar.
- Túmbate- ordeno la doctora, a lo que conteste con una mirada de cordero degollado. Aquella maquina no me gustaba nada, es mas, me daba un miedo terrible. No quería que me inyectasen nada,
 ni que tomaran muestras de mi sangre. Tan solo quería meterme en la cama de mi habitación y esconderme debajo de las sabanas
- Vamos. No me mires así y métete en el IT. A todos les daba miedo al principio, pero como dijeron los chicos, te acostumbras. Han salido de la maquina sanos y salvos. No hay anda que temer.
Con algo mas de confianza  me dispuse a introducirme dentro de aquel monstruo de metal. Note como el esqueleto del TI se me clavaba en la espalda. 
-Ahora relájate. Decía Kreig mientras la maquina se cerraba, atrapándome dentro. Me encontré sola con mis pensamientos y la idea de estar ahí me hacia ponerme mas nerviosa por momentos. Silencio. 
  Comencé a chasquear los dedos con impaciencia, mientras esperaba que algo sucediese, y de pronto el agua comenzó a subir. Me removí intranquila esperando que el volumen del liquido
 topacio dejar de aumentar, pero no lo hacia y si continuaba así, me iba a ahogar.
-¡Socorro! ¡Sáquenme de aquí!-grite desesperada golpeando la puerta del IT con los puños, pero esta no cedió ni un milímetro y el agua seguía creciendo. De pronto sentí un fuerte pinchazo 
en la parte posterior de mi cuerpo, en la columna, que hizo que una inmensa sensación de sopor se adueñase de mí. Me removí nerviosa en el sitio, intentando seguir golpeando al IT pero mis
 extremidades ya no me obedecían. Lo último que recuerdo es ver como el líquido azulado me engullía por completo, sumiéndome en la oscuridad.