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martes, 24 de enero de 2012

Capitulo 7


Aquella noche no pude pegar ojo.  Cuando la asistenta entró en la habitación para despertarme y vio el aspecto que tenia, me obligó a permanecer en la cama todo el día haciendo caso omiso a los ruegos ,  amenazas y amables sugerencias que se me pudiesen ocurrir.  La verdad es que me sentía bastante incapaz de levantarme pero necesitaba hablar con Marco de una vez.
- Bueno, yo ya me voy. Dijo la asistenta mientras caminaba hacia la puerta despidiendose de mi con una de aquellas siniestras sonrisas.
-¡Espera!- la asistenta se giró hacia mi aun sonriente pero visiblemente alarmada- ¿Me podrías hacer un favor?
Ella pareció pensarselo unos segundos pero respondió asintiendo con la cabeza.
- Emm... Yo quería saber si podrías decir a Marco....ufff... si él se podría pasar a hacer una visita...
Aquello pareció divertirla hasta el punto que pude oiría reírse por lo bajo.
-  Claro. Ahora mismo...
Me sentí terriblemente idiota. ¿ Es que no podía articular una frase tan simple como aquella sin titubear? Si, normal que la asistenta  se riese. Mi nervioso comportamiento y palabras atropelladas podía dar lugar a confusión y por lo tanto  infundadas mal interpretaciones, aunque aquello era mucho mejor a que lograse descubrir la verdad; que llevaba toda la noche en vela pensando en el "topo". Me pregunte quién demonios seria aquel infiltrado, que según Marco arriesgaba su vida por nosotros ¿ los demás  también tendrían idea de su existencia?
Pude oir como alguien  golpeaba  la puerta suavemente con los nudillos e inmediatamente conteste con un sonoro "Adelante" . Vi como él cerraba la puerta tras de si.
- ¿No te cansas de pasarte el día entero en la cama?
- Buenos dias a ti también, Marco.
Se sentó a mi lado y ambos sonreímos.
La noche anterior, tras llorar varios minutos sobre su camisa blanca, me ayudó a llegar a la habitación  caballerosamente, y habia cambiado los vendajes que cubrían mi pierna, que por cierto, estaba bastante mejor. No se marcho hasta que me hube dormido  y el ultimo recuerdo que tuve de aquel día fue el de su atenta mirada y sonrisa piadosa.
Hoy también sonreía, pero note algo raro en el. Sus ojos habían perdido por completo  el brillo que normalmente le caracterizan  y al sonreír, las comisuras de sus labios temblaron levemente.
- Me estas escondiendo algo...
Su cara era un poema. Estaba terriblemente desconcertado y comenzó a balbucear respuestas monosilábicas sin sentido que me convencieron aun mas de que estaba en lo cierto.
- Tranquilo Marco. Dime qué pasa. Dije con un tono de voz tranquilizador a la vez que le daba una suave palmadita en la espalda.
Él me miró a los ojos y me habló con franqueza.

- Veras 2024, hoy es el aniversario de la desaparición  de los chicos de los que te hable, ¿recuerdas?
-Si... ¿ Pero que paso exactamente con ellos?

Sin darme cuenta parecía haber clavado una  daga en una vieja herida nunca cicatrizada del todo,y pude ver como gradualmente  el dolor se reflejaba en su rostro. Se produjo un incomodo silencio, pero al ver que yo lo observaba expectante intentando analizar sus reacciones, sacudió la cabeza apenas perceptiblemente y su mirada se perdió en la inmensidad del cielo azul a través de la ventana de mi habitación.  

- No lo sabemos. Un día nos despertamos y simplemente no estaban. Se borraron todos sus recuerdos, desde fotografías hasta, según el topo, todas las grabaciones en las que aparecían sus rostros... Como si eliminando todas sus huellas fuéramos a olvidarlos... Pero como podrás ver...- Marco esbozo una  sonrisa visiblemente forzada- ...no es posible.
En el fondo sabia como se sentía: solo, dolido. Sin capacidad de concebir ninguna respuesta coherente a las preguntas que lo atormentaban, y en aquel momento sentí su frustración.
Le abracé  repentinamente con fuerza, lo cual pareció sorprenderlo al principio pero tras unos segundos de silenciosa duda, me devolvió el abrazo. En aquel efímero instante nos contamos muchas cosas sin necesidad de hablar. Ambos teníamos miedo, demasiado como para poder hacer nada en contra de aquella torre gigante que nos retenía, negando nuestro derecho a conocer la verdad. Estábamos perdidos entre pared y pared, vagando por los pasillos buscando pero sin posibilidad de encontrar nada.
Un minuto después, me separé de su lado y le mire afectivamente.  Marco sonreía mas radiante que nunca.
- Gracias. Lo necesitaba.
- No es nada. Para eso estoy. Si no nos entendemos unos a otros ¿Quien lo va a hacer?
Sentí como la confianza había aumentado entre nosotros. Supuse que antes me vería como a una inferior recién llegada que no paraba de hacer preguntas molestas, pero ahora me veía como una igual. Lo podía leer en sus ojos.

- Veras 2024, cada año llevamos a cabo un especie de ceremonia en su honor, como un funeral-asentí- pensaba mantenerte al margen de todo esto, pero al fin de al cabo eres una mas de nosotros ¿no?
- Si, así espero que me veáis- respondí intentando no parecer demasiado alegre-¿Cuando...?
Justo cuando me disponía a preguntarle sobre el evento, una molesta asistenta nos " honró" con su presencia.
- ¿Todo bien por aquí?- pregunto inquisitiva. Yo sabia que sospechaba de nosotros así que improvisé una torpe excusa:
- ¡Me encantan tus historias  de caballeros medievales! ¿Vendrás esta tarde a contarme más?
Apenas le hizo falta un par de segundos para darse cuenta de lo que en realidad me refería.
- Esta tarde no puedo. He quedado con encontrarme con Maya y Zach en el jardín. Mandaré a Tessa para que continúe con los ciclos Artúricos  por mí. Ella también sabe bastante del tema.

Ambos sabíamos que la asistenta nos observaba atenta, como intentando encontrar algo fuera de lo normal, un estúpido romance adolescente quizá.
" Siento decepcionarte" pensé, intentando no delatar lo viva que me sentía en aquel momento. Marco se levantó de un salto y  exclamó ignorando a la atenta "mujer" que nos escrutaba con la mirada, como intentando explorar hasta el ultimo rincón  de nuestras  mentes:
- Recuerda lo que te explicado ¿Vale? Nos vemos esta tarde, 2024.

Apenas unos minutos después de que el chico abandonase la sala, la asistenta se giró repentinamente hacia mi dándome un susto de muerte.
- Creo que deberías mirar tu horario mas a menudo... Esta tarde tienes una sesión individual con el IT, 2024.
No se volvió de nuevo,  tan solo girando lentamente el picaporte desapareció tras  la puerta blanca que me separaba un mundo en el que no quería vivir.

Pensé en Marco, en el topo, en aquellos chicos que habían desaparecido, en su funeral y me mordí el labio, tan absorta en mis preocupaciones que ni si quiera me di cuanta de que una gota de liquido escarlata se precipitaba por mi barbilla alterando la monocromía  de mi almohada.
Me quede mirando aquella gota de sangre, y sola contra mis propios pensamientos comenzé a sentir como iba perdiendo la batalla, como el miedo se apoderaba de mi, y como me engullía la oscuridad, justo igual que cuando me metí en aquella maquina...

Me sentía como un solitario punto rojo sobre un inmenso fondo blanco.